Dulce

Dulce

2 de noviembre de 2010

Sabes.....

" No sabemos lo que tenemos hasta que nos perdemos", con esa frase amaneció el último sábado de ese Octubre atípico y lluvioso. Mientras las gotas de lluvia resbalaban por los fríos ventanales de esa habitación cuyo color verde, camufla cada uno de mis sueños, el despertador sonaba una detrás de otra. Perdí la noción del tiempo confundiendo el golpe de la lluvia en los ventanales con la música golpeando cada recoveco de mi mente. 

Intenté incorporarme, mientras la mirada pusilánime de ese  animal de compañía, gemía incontroladamente, pues no comprendía que no estuviera  de pie. Tras unos funestos intentos, conseguí levantarme, dirigiéndome hacía esa amante matutina cuyo calor me deja un sabor exquisito, recordándome el día que vivo. 

Y fue sin saber el cómo ni el porqué, todo comenzó a zumbarme, todo era como discoteca, así que con los ojos engrasentados en ese resfrescante champú y el cuerpo cubierto de agua, dispuse  a separarme de los brazos de esa amante matutina para abrazar incomprensiblemente a esa cama, vigilante indiscutible de todos y cada unos de mis sueños.

Sin darme cuenta del tiempo transcurrido en esa cama, desperté al mismo tiempo que unos minúsculos rayos de sol entraban por la habitación, suspiré una vez más y con cierta dificultad me levanté y  entre suspiro y suspiro cuando termine de engalarme.

Me aseguré que todo permanecía cerrado en esa casa que me vio crecer, no tardaría en volver, pero el tiempo justo para que un vendaval se llevara hasta el último de mis sueños, así que tras un mimo a mi Rotbwailer, me dejé caer entre mil y una silueta.

Siempre que paseo por cada recoveco de Granada, intento divisar cada sonrisa, tristeza, congoja, enfado u sorpresa de cada unos de los rostros que me encuentro, pero esta vez, no veía nada, no oía nada, tan solo un acelerado corazón mío y mil pensamientos.

Cansada y extasiada llegué de nuevo a esas cuatros paredes que me vigilan un día sí y el otro también, localicé ese reloj de pulsera y mientras con cierta sutileza me lo  situaba en mi muñeca derecha, el corazón bombardeaba con más fuerza esa cavidad toraxica. Y fue como un rayo, cuando mis ojos localizaron esas agujas visibles para unos e invisibles para otros.

No existía ninguna duda, la hora que marcaba ese reloj de pulsera era la real, sus números se quedaron petrificados en mi mirada, sus  "20-14", proclamaban a los cuatros vientos, que tenía que actuar de inmediato, si no quería que un arrebato me fulminará de manera inevitable.

Busqué ese teléfono móvil e inmóvil, mientras intentaba oír a la persona que buscaba, pero no hubo manera, así que sin pensarlo mucho, salí a esa calle empedrada en busca y captura de ese bólido gris metalizado, para intentar llegar a ese gran y fúnebre edificio llamado Hospital.

El camino se me hizo eterno, mientras mil y una lágrimas rodeaban cada recoveco de mi rostro,con paso nada decidido y perdido llegué a ese frió e inerte edificio. Su frialdad me recordaba la niñez que pasé en sus paredes, su egocentrismo enigmático simulaba la sin gracia en cada uno de sus agrietados muros.

Mi estancia resulto ser efímera pero eterna, mientras  unas miradas llamativas intentaban recabar información inusual, otras manos se colmaban de gloria al dejarme como un cristo esos brazos míos.

Pero como todo, acabó ese odiado día, donde vi peligrar unos de mis sueños y tras miles de sonrisas tímidas y cortesanas, volví a esa casa amada y añorada, con un pan  debajo del brazo, para cuidarme y no caer en la tentación de estar  en los brazos de ese fulminante asesino llamado Ictus.



(Y aunque no siempre nos damos cuenta de las cosas, cuando la creemos perdidas,  debo decir que me he dado cuenta de todo cuanto tengo, mi familia, mis amigos, mis experiencias, mis inexperiencias, pero sobre todo me he dado cuenta que tengo una vida por vivir)


11 comentarios:

Winnie0 dijo...

No quiero ni en pintura oir hablar de ictus....fui testigo de su poder en la persona que más quise ...No ..no quiero verlo ni en pintura. Un lindo beso para ti

Juan dijo...

Y lo que te queda por saltar por los montes madrileños cabrilla loca. Un besazo.

Nuncadejesdesonreir dijo...

-Winnie: Tranquila, peque que se hará todo lo posible para mantenerlo bien lejos! ¬¬. Un besazo.

-Juan: ¡Beeee! jajajajaja, ¡que se preparen esos montes madrileños!! xDD.

Un besazo para mi monino.

pequeño desastre dijo...

Mejor no pensar en esas cosas, aunque estén ahí... simplemente cuando se presente le pegas una leche y apañao!! O no??

Besicos!!

Marta en Mayúsculas dijo...

Hola guapa,si tienes problemas con la actualización de mi blog, cada vez que actualize te lo diré vale? te dejare un comentario aqui ok? gracias guapa!!! muaaaa

.A dijo...

tampoco es bueno perder para darse cuenta de lo que teniamos.. puede que despues no regrese..

Nuncadejesdesonreir dijo...

-pequeño desastre: ¡Ya estoy preparada para no dejar de pegar leches!! jajajajajaja xDD..

Un besico andaluz.

-Marta en Mayuscula: Impaciente esperaré cada comentario entre otras cosas para ver si has actualizado o no. De todas maneras te visitaré todas las noches por si acaso ;). Y las gracias las tuyas!! Muaksss!.

.A: Si no regresa es que nunca estuvo entre nosotr@s, no?

pensamientos del corazon dijo...

sabes? hoy me has hecho valorar la vida, aunq a hora la mia este hecha una mierda me has dado un toqe de atencion

cuidate mucho ok?

Nunca dejes de sonreir dijo...

-pensamientos del corazón: Sea como sea, estés triste, euforica, alegre, no dejes de valorar lo que es la vida, porque al fin y al cabo tú eres la protagonista principal de esa inolvidable experencia llamada "tu vida"..

Y si me cuidaré, por la cuenta que me trae.

HADALUNA dijo...

Qué cierta es la frase que pones.
Pero me quedo con lo bueno que es disfrutar de lo que se tiene.

Besitos dulces.

Nunca dejes de sonreir dijo...

-Hadaluna: Pues ya sabes lo que hay que hacer,¿no?. disfrutar al maximo de todo lo que se tiene.

Un besín.