Dulce

Dulce

9 de febrero de 2009

Hacer el equipaje

Como todos los viernes salí de viaje rumbo a mi destino, para encontrarme con la paz, tranquilidad y sosiego que por desgracia, no encuentro en mi querida y amada ciudad.

Llegando a mi destino, pase por una estación de RENFE, y observé como los pasajeros entraban y salían lo más rápido posible para llegar a su destino, fue cuando me acordé de un libro que hace un tiempo leí, donde comparaba la vida con un tren.

Y la verdad es que esta en todo lo cierto, así que dejaré vagar mi mente describiendo lo que me dio a entender ese libro.

Creo que la vida es no es más que un viaje por tren, repleto de estaciones, llenos de sorpresas agradables en algunas estaciones y tristezas en otras tantas. Cuando llegamos a este mundo, nos subimos al tren, y vemos a unos pasajeros que creemos erróneamente que estarán de por vida con nosotros en este viaje: nuestros padres. Sin embargo el viaje nos tiene preparada otra sorpresa, ya que no es así, ellos se bajarán antes o después en alguna estación dejándonos huérfanos de cariño, amistad y de compañía.

No obstante esto no impide que se suban otras personas que serán muy especiales para nosotros, llegan nuestros hermanos, amigos y esos amores maravillosos que nos harán vibrar de emoción.;

Algunas de las personas que toman este tren, lo harán como un simple paseo, otros encontrarán tristeza en el viaje. Y habrá otros que estarán circulando por el tren preparados para echar una mano siempre que se le necesite.;

En muchos de los casos, al bajar dejan una añoranza y soledad permanente, y otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Lo curioso de todo, es que algunos pasajeros, quienes nos son más amados, se acomodan en vagones distintos al nuestro, por lo que hacemos el viaje alejados de ellos,,eso no impide que en más de una ocasión crucemos nuestro vagón con dificultad y lleguemos hasta ellos. Sin embargo no podremos sentarnos a su lado, ya que otras personas le acompañarán en el asiento de al lado, pero poco importa, ya que el viaje esta lleno de sueños, desafíos y esperas, pero nunca de regresos.
Ante esta situación lo que debemos de hacer es hacer este viaje de la mejor manera posible, debemos relacionarnos con todos los pasajeros, sacando todo lo bueno que hay en ellos.

Tengo el convencimiento, de que cuando llegue la hora de abandonar este viaje, llegaremos a la última estación con un equipaje que a la entrada no teníamos, y donde todos habremos participado.


¿Hacemos el equipaje?

4 comentarios:

MARIO ALONSO dijo...

Yo contigo me apunto a un viaje en tren o incluso a una ruta en camello, lo que haga falta!!!

Besos.

soyborderline dijo...

Tal y como lo describes, desde esa perspectiva, visto desde la distancia parece fácil, y además, inlcuso llegar a ser seductor el hecho tomar un tren, de tomar la vida. Pero el día a día, está lleno de elementos que nos distraen de lo esencial.
Bonita entrada,

Un saludo.

^lunatika que entiende^ dijo...

Hola guapa!
A mí me ha dado alergia el bagón de hoy :S , me ha salido un sarpullido en el brazo que no sé a cuento de qué ha venido...
En fin... Cosas de la vida... Digo!, de los trenes... XD

Bonita comparación ;)
Me alegra haberte encontrado en mi vagón :)

Besos!

pekeña dijo...

tienes razón, un viaje en tren es tan parecido a nuestra vida misma.

Antes yo viajaba solo con familiares y ahora conforme crezco van subiendo más y más personas a mi bagón que son parte ya de mi vida.

saluditos