Dulce
3 de marzo de 2009
Ensayo II
Aprovecha cada instante que quizás este sea el último día de tu vida.
Apunta hacia la luna, aún cuando falles, aterrizarás entre las estrellas..
Cuando....
Por un instante
Por un instante se me ha dibujado una expresión en la cara un tanto rara, una tímida sonrisa acompañada de lágrimas bañando mi rostro, pero solo ha sido un instante.
Revisando las carpetas de “Mis documentos”, he llegado hasta la carpeta de “Mis imágenes”, me adentrado en ella y me he perdido en cada una de las carpetas que había, cada foto que había me sacaba una carcajada aún más grande, porque es ahora cuando me doy cuenta…, de la “cara de pillina” que tengo en cada una de las fotos.
Cuando me he querido de dar cuenta he llegado a una carpeta que ponía “ Curra” y ha sido cuando se me ha dibujado esa extraña expresión y se me ha venido a la mente todos los recuerdos de ella..
A pesar del tiempo aún recuerdo:
-La primera vez que entraste en casa, de eso hace 19 años, tenias 42 días, eras muy chiquita y tu color de pelo era canela, me enamoré de ti, desde el primer instante que te tuve en mi regazo. Siempre que me veías venias corriendo e intentabas escalar por mi pierna. Cuando me iba te ponías bastante “irritable” e intentabas subirte conmigo en el coche. Pasabas todo el tiempo esperándome en la entrada, te daba igual sí hacía frió o calor, tu solo esperabas a que volviera a por ti.
Una de las veces, que volvía tu lado, observé tanta tristeza en tus ojos, que me juré, que pasará lo que pasará, ibas donde yo y desde entonces me acompañaste en cada momento de mi vida, en cada viaje, en cada amanecer.
Aún recuerdo la primera vez que te acomodaste en un cojín, te triplicaba el tamaño, pero poco te importó, ya que de cualquier manera lo ocupaste entero, mientras una pequeña sombrilla te protegía del caluroso sol, de aquel verano de 1995. Al poco tiempo te compré una casetilla, como de costumbre te triplicaba el tamaño, se te veía tan contenta en tu caseta, no salías ni dándote el sol todo el día.
Recuerdo la primera vez que te lleve a pelar, al salir te llamaron “gremlin” y eso te dolió, pasaste 3 días enteros, sin querer salir de tu amada caseta, no comiste, ni bebiste, temerosa de que te llamaran “gremlin”. Desde entonces siempre que te pelaban te dejaban un pequeño flequillo, para que tu “autoestima” no despareciera y creo que fue la solución, porque aún llamándote la gente “gremlin” tu le hacías caso omiso.
En los viajes eras la primera en subirte así como la primera en bajarte, tenias tu sitio a mi lado, allí donde veías las maletas, te ponías al lado y no te separabas ni por un instante. Te encantaba correr por la playa, ladrarle a las olas y salir corriendo cada vez que una ola llegaba al romper.
Una vez me contaron, aquella vez que me desmaye mientras te paseaba, te subiste encima de mí y no dejaste que se acercará nadie, solo cuando aparecieron los que tu conocías, dejaste que los demás se acercaran.
Eras una ligona nata, te gustaba coquetear, mientras yo me mondaba de la risa, pues siempre lo intentabas con “Pastor Alemán” o “Pastor Belga” , aún recuerdo cuando los “pequinés” o otra raza te rondaban, tu dejabas que se acercaran y cuando menos se lo esperaban te dabas la vuelta y le mordías ahí.
Aún recuerdo la primera vez que te pusiste mala, me dijeron que con la edad que tenías y el soplo en el corazón que te acompañaba te quedaba poca vida. Aquella noticia me dejó devastada, pensé en ponerte un acompañante, para hacerte más amenos los días y así fue. Los dos juntos os acompañasteis en días solitarios, no había día que no salierais jugando por la puerta, lo hacíais todos juntos.
Con el paso del tiempo, fuiste perdiendo facultades así como te pusiste más “irascible” y aunque me gruñías cuando te acariciaba, no te movías, solo movías “el esqueletillo”, para el lugar que querías, terminando la acción con un pequeño mordisco en mi mano.
Aún recuerdo aquel fatídico verano 2007, llevabas un mes arrastrando un dolor grandísimo e invisible, no podías subir las escaleras, apenas podías ladrar y a mí se me iba la vida de verte así. Un día observé de nuevo esa tristeza que años atrás había visto y me dio un vuelco el corazón. Te cogí en brazos, mientras tu sangre manchaba mi ropa y salimos a la calle. Llegamos a la consulta y después de examinarte, me dijeron que lo mejor era ponerte la inyección, en aquél momento se me fue la vida. Entre sollozos dije que si, pues me moría de verte sufrir de esa manera, así que mientras te sujetaba en mi regazo, saludaste a la muerte, me miraste por última vez y cerraste los ojos.
Desde entonces nada es igual, siempre que salimos a la calle, nos sale llamaros a los dos. Él te echa de menos ya que la soledad le embarga cada día que se queda solo. Yo te echo de menos, por que después de los 19 años que pasamos juntas, me he dado cuenta que en todos los aspectos eres “irremplazable”, te añoro cada vez que paseo por la playa, cada instante.
2 de marzo de 2009
Ensayo
"En la vida nunca hay ensayo general, cada día es un gran debut y una gran despedida"
" Sonrie siempre por un recuerdo o simplemente porque sí"
" Hoy es el mañana que tanto pensaste ayer"
"Nadie cruza nuestro camino por casualidad. Y nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón"
"El tiempo no regresa,no tienes nada que perder y sin embargo tienes todo que ganar"
" Aunque el pasado irrumpa en tu vida una vez más, enseñale donde esta la salida"
Momentos
En esta vida existen esos momentos, cuando echas de menos a una persona, que quisieras sacarla de tus sueños y abrazarla muy fuerte.Cuando se cierra una puerta hacia la felicidad, otra se vuelve a abrir, pero seguimos mirando hacia la puerta cerrada no le damos importancia a esa que hemos abierto nosotros. No hay que dejarse llevar por la parte externa, puede engañar.
No hay que dejarse llevar por la riqueza ya que se desvanecerá, tenemos que buscarnos a una persona que nos contagie su sonrisa y que cautive nuestro corazón.
Como dice la frase “Sueña eso que quieres soñar, ve allí donde quieres ir porque la vida es una sola y existe sólo una posibilidad”
Deberíamos por imposible que parezca, superar todos los errores del pasado, al igual que deberíamos aprender de ellos, deberiamos olvidar todos los dolores que haga daño a nuestro corazón.
Deberíamos de vivir hasta el final de las cosas de tal manera que siempre acabarámos con una pequeña sonrisa en nuestro rostro.
No deberíamos olvidar a todos lo que nos han dejado una marca, los que nos han hecho reír, lo que estaban cuando realmente lo necesitábamos, lo que nos han hecho ver las cosas positivas cuando nosotros estábamos tocando fondo, aquellos que no podríamos dejar de tenerlos en nuestra vida.
No deberíamos pero a la vez deberíamos hacer tantas cosas en esta vida ¿no?.
