Después de un día realmente agobiante y no solo por la calor, tras una tarde-noche, donde las miradas cómplices y el buen rollo reinaba, mientras un par de cervezas se adueñaban de nuestros sentidos y no sentidos, tras una conversación muy pero que muy amena con "Baby", me dispuse a sintonizar "Youtube" y sin pensármelo dos veces, puse un vídeo que me sacó más de una carcajada.
Moraleja del dia:
" Y es detras de un pequeño instante cuando te encuentras con ese gran momento que te roba hasta el aliento"
A lo largo de toda nuestra vida, sufrimos un estado "paranoide" constante en el cual nos atosigamos con preguntas ¿Y si no he hecho bien? ¿me habré equivocado?, revisas una detrás otra, tus decisiones anteriores, tus decisiones a tomar, las preguntas que lanzaste al cielo e incluso las respuestas que diste un día.
Así que, si un día te encuentras en tu estado "paranoide", lee cualquier libro, escucha música, salta, brinca, pero olvidate de esas preocupaciones, porque solo lo empeorará.
Y no olvides que la unica manera de salir de ese estado es "estar aqui y ser como eres"
Naciste un caluroso día de Julio, siendo la tercera de cuatros hermanos, asegurándote que no serías ni la hija predilecta por ser la mayor ni la hija adorada por ser el última, pero eso no te importó lo más mínimo, ya que desde un primer momento te desenvolviste y actuabas con total libertad sin miedo a nada ni nadie.
Creciste en un Cortijo rodeada de todo tipos de animales y protegida por los grandes árboles que protegían cada rincón del cortijo, disfrutaste al máximo cada verano en esa acequia donde las frías aguas, te robaron a tu animal favorito.
Con el paso del tiempo, tu madurez se manifestaba de forma notoria, perdiendo todo control, cuando un chico galleguiño, se cruzó por esos enamoradizos ojos. Desde ese momento tu corazón dio un vuelco, intentando luchar contra todo y todos por ese amor inquebrantable y dañino al mismo tiempo.
Tus progenitores pensaron equivocadamente, que si te enviaban interna, olvidarías a ese gallego que hacía hervir tu sangre día y noche, pero una vez más, no se salieron con la suya, ya que cada domingo, tras la visita esperada de tu adorada y amada madre, en una esquina un apuesto chico con aire un tanto chulesco, te esperaba para robarte miradas y sueños.
Llegaste a la mayoría edad y con toda madurez y seguridad decidiste hacer esa carrera que te llenaba y así fue con sus más y sus menos, mientras ese galleguiño te robaba besos y caricias, terminastes tu adorada carrera, convirtiéndote no solo en Farmacéutica si no en la primera de la familia, tu familia, en hacer una carrera.
Después de unos años, ese galleguiño y tú deciditeís comenzar una vida común, donde el mismo techo os protegería de todas meigas y hechizos para destrozar ese amor impronunciable para muchos labios e imposible para otros tantos.
Como un aire rejuvenecedor se tratará, llegó ese primer y esperado hijo, dibujando sonrisas en tu rostro y cierta alevosía en el rostro de tu adorado galleguiño.
Aún así, seguías peleando y luchando por esa relación, ya que una venda te protegía de ver todo lo que sucedía a tu alrededor. Sin previo aviso, tras una apasionada noche, llegó un nuevo miembro a tu vida, convirtiéndose en "la nena" de tu vida, en "la niña de tus ojos", dibujandote una sonrisa cada vez que te sonreía, produciendo celos en los ojos de tu otro gran amor galleguiño.
Y como un huracán se tratará y sin esperartelo, ese amor inquebrantable, ese galleguiño chulesco, abandonó ese hogar que tantos momentos vivió, señalando con fuego su marcha al tratarse de tu onomástica y de esta manera desconocida para tí, tras una intensa lluvia de tus soles, apretaste los dientes y con cierto esmero y sentimiento tirastes no solo de esa casa sino de tus dos endemoniados hijos.
En los años siguientes, aprendistes a golpe de maza, que la vida no da siempre lo que tu das, aún así con la misma sonrisa en tu rostro, conquistabas toda silueta andante.
Y como una quinceñera se tratará, aún sigues conquistando no solo a todos lo que te rodean si no a todos aquellos cuyo corazón resides.
Aunque no lo quieras reconocer, has sido un referente inequívoco para esos hijos que te adoran, un ejemplo a seguir sin pretexto y vacilación.
Hoy y no solo hoy, quiero decirte solo una cosa, " TE QUIERO MAMÁ".
"Cuando en el juego de la vida,
aparecen malas cartas,
no hay más remedio,
que sacar el mejor partido posible,
de las cartas que se tiene."
Disfruta al máximo de este día, donde ese nuevo número, te rejuvenece y te fortalece.